Ruta Sefardí: El Legado judío en Marruecos

La milenaria coexistencia judeo-musulmana en Marruecos se extiende en el tiempo. La existencia de judíos en Marruecos se remonta a más de 2000 años. En la ciudad de Marrakech l comunidad judía vivió durante varios siglos y cuyas huellas siguen aún presentes en sus calles y sinagogas.

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Marruecos tuvo una de las comunidades judías más importantes del Meditarrnéo.

Las hostilidades que sufrieron los judíos en los reinos católicos de la Península Ibérica culminaron con su expulsión en el año 1492, lo que llevó a un gran número de ellos a emigrar a Marruecos. Aunque la presencia de esta comunidad judía en Marruecos data de mucho antes.

La conservación del patrimonio judío en Marruecos responde a una clara voluntad política de la monarquía. Por eso, Marruecos ha puesto en marcha en los últimos años un programa destinado a restaurar los sitios históricos judíos del país.

En Marrakech La presencia judía se remonta al siglo XVI, y permanecieron en el barrio judío conocido con el nombre de Mellah hasta mediados del siglo XX. Hacer un recorrido por el barrio judío de Marrakech es hacer un paseo por la esencia del pasado, sus calles y sus mercados siguen teniendo la esencia judía. La judería se encuentra rodeada de murallas junto al Palacio Real de la Bahía y Badi. El barrio judío es el menos turístico y eso hace que conserve su autenticidad. Se puede visitar el zoco de las especias, el cementerio judío o las dos sinagogas la de Lazama y la de Negidim, conservado todo como antiguamente.

En la ciudad de Essaouira, nos encontramos el museo “Bayt Dakira” (Casa de la Memoria), un espacio único en su género. En el museo “Bayt Dakira” se expone el legado histórico judío de Essaouira, ciudad cuyo centro histórico, La Medina, fue declarado por la Unesco en 2001 Patrimonio de la Humanidad. Este museo atestigua las relaciones excepcionales mantenidas en esta ciudad entre los musulmanes y los judíos.

 

Otro Museo importante que abrió sus puertas en 1997 es el Museo del Judaísmo Marroquí en la ciudad de Casablanca. 

 

En Fez, la capital espiritual, pronto tendremos acceso al Museo Al Batha que estará ubicado en el barrio judío. El barrio de Fez Jdid, fue fundado por los meriníes a finales del siglo XIII, es una de las tres partes en que se dividía la ciudad y abarcaba el barrio judío o mellah como es conocido en Marruecos. En ella se encuentra la sinagoga Ibn Danan, una de las más importantes del país, y el cementerio judío.

 

Muy cerca de Fez, podemos visitar una pequeña ciudad colorida, Sefrou, también conocida como la capital de las cerezas, dando lugar a la celebración del vistoso Festival de la Cereza. Este festival fue incluido en 2012 por la UNESCO en el listado del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. 

 

Sefrou es una pequeña localidad situada a los pies de las montañas del Atlas Medio, una ciudad rodeada por impresionantes paisajes y abundante vegetación.  Se la conoce también como la pequeña Jerusalén debido a su gran población de judíos que viven en esta tierra. El Mellah o barrio judío de Sefrou constituye la mitad de la Ciudad Vieja. Esta pequeña ciudad fue un centro importante para los judíos de Marruecos. Su medina peatonal blanca amurallada todavía conserva las casas de diseño judío con balcones de madera.

 

Un viaje a los orígenes sefardíes en Marruecos será una visita a La judería de Chefchaouen. Chauen tuvo una importante comunidad judía que llegó tras la expulsión de los sefardíes de España en 1492. Hacía 1960 ya no habitaban judíos en la ciudad, quedando como testimonio de su paso por allí parte del mellah (la judería) y su antiguo cementerio, pero, sobre todo, su famoso color azul.

Marruecos es un país donde los distintos pueblos han convivido y conviven, en el cual los judíos han sido parte sustancial del mismo, y donde hoy la cultura sefardí está aún muy viva.

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